La Invasión de Zanzíbar: La Guerra más Corta de la Historia

Consecuencias de la Guerra anglo-zanzibariana

La historia está llena de conflictos militares que han perdurado durante años, décadas e incluso siglos. Sin embargo, hay un episodio en la historia militar que se destaca por su brevedad asombrosa: la Invasión de Zanzíbar, que tuvo lugar el 27 de agosto de 1896. Esta guerra relámpago es considerada la guerra más corta de la historia, con una duración de aproximadamente 38 minutos. 


A pesar de su brevedad, este evento encierra una serie de factores históricos, políticos y sociales que lo hacen digno de estudio y reflexión.


Contexto Histórico de la Guerra anglo-zanzibariana

Para comprender adecuadamente la Invasión de Zanzíbar, es esencial conocer el contexto histórico de la época. En el siglo XIX, las potencias europeas estaban inmersas en la carrera por el control de África, conocida como la «Scramble for Africa». Zanzíbar, una isla ubicada en la costa oriental del continente africano, había sido durante mucho tiempo un importante centro comercial, y su sultán, Khalid bin Barghash, gobernaba la región bajo la influencia británica.


Sin embargo, a medida que la rivalidad entre las potencias coloniales se intensificaba, Gran Bretaña buscaba asegurar su control sobre Zanzíbar y su estratégico puerto. El sultán Barghash se convirtió en una figura de conflicto, ya que se resistía a ceder el poder a los británicos. Esto generó una creciente tensión que culminaría en la guerra más corta de la historia.


Causas de la Invasión

La principal causa de la Invasión de Zanzíbar fue la disputa por la sucesión al trono de Zanzíbar tras la muerte del sultán Hamad bin Thuwaini el 25 de agosto de 1896. El sultán Hamad, un líder pro-británico, había firmado un tratado que otorgaba a los británicos ciertos derechos sobre Zanzíbar. Sin embargo, su sucesor, Khalid bin Barghash, se oponía firmemente a esta influencia británica y declaró que asumiría el trono sin el permiso de Gran Bretaña. 


Ante esta situación, el cónsul británico en Zanzíbar, Basil Cave, dio un ultimátum a Khalid bin Barghash para que abandonara el palacio antes de las 09:00 del 27 de agosto de 1896. Si no lo hacía, se desataría una acción militar.


Desarrollo de la Guerra más corta de la Historia

El día señalado, las fuerzas británicas se prepararon para el conflicto, mientras que Khalid bin Barghash reunió a sus partidarios en el palacio de Beit al Hukum, un edificio fortificado en Zanzíbar. Barghash tenía a su disposición alrededor de 2,800 soldados y 3,000 voluntarios.


A medida que se acercaba la hora límite, el cónsul Cave esperaba una rendición de Barghash, pero este se negó a ceder. A las 09:02, las fuerzas británicas comenzaron a bombardear el palacio de Beit al Hukum con cañones desde sus buques de guerra, incluido el HMS St. George. La superioridad de fuego británica era abrumadora, y las defensas de Barghash no pudieron resistir por mucho tiempo.


En menos de 40 minutos, el palacio de Barghash estaba en ruinas y sus fuerzas derrotadas. Khalid bin Barghash huyó, buscando refugio en el consulado alemán, donde finalmente fue arrestado por las autoridades británicas. La breve pero intensa batalla dejó un saldo de alrededor de 500 bajas zanzibareñas, mientras que las fuerzas británicas apenas sufrieron daños.


Consecuencias y legado de la Guerra Anglo-Zanzíbar

La Invasión de Zanzíbar puso fin al breve reinado de Khalid bin Barghash y consolidó el control británico sobre la isla. El sultán Hamoud bin Mohammed fue instalado como líder pro-británico, lo que garantizó que Zanzíbar siguiera siendo un territorio bajo la influencia británica durante las décadas siguientes.



Aunque la guerra en sí fue extremadamente corta, sus consecuencias se sintieron durante mucho tiempo. La invasión puso de manifiesto la determinación de Gran Bretaña de proteger sus intereses en África y establecer su dominio colonial. También resaltó la vulnerabilidad de las naciones africanas frente al poderío militar de las potencias europeas.


La Invasión de Zanzíbar ha quedado registrada en la historia como un ejemplo extraordinario de una guerra relámpago, donde una parte beligerante logró sus objetivos en un tiempo récord. Además, ha inspirado discusiones y debates sobre la ética de la intervención extranjera y el ejercicio del poder colonial en el continente africano.


Sin duda, un episodio histórico fascinante que demuestra que la duración de un conflicto no siempre refleja su importancia o sus implicaciones a largo plazo. A pesar de su brevedad, esta guerra ha dejado una huella indeleble en la historia de África y en la narrativa de las relaciones coloniales del siglo XIX.